Desde las primeras investigaciones sobre Lascaux, se evocó el problema relativo al acceso a las paredes. La localización de algunas figuras, pintadas en los intradós de las bóvedas – que dominan el suelo entre 2,50 y 3,5 m - especialmente en la Sala de los Toros y el Divertículo axial, y también en el Ábside, suscitó numerosas interrogaciones.
Los primeros elementos de una respuesta se deben a A. Glory, quien precisó haber «encontrado », a ambos lados de la galería axial, el sitio “estalagmitado” de las viguetas entrecruzadas que habían servido para pintar el Gran Toro negro. Las investigaciones dirigidas por Arlette Leroi-Gourhan dedicaron un capítulo a este tema. Ciertos autores retomaron las mismas observaciones extendiendo el principio a la totalidad del Divertículo axial, emitiendo, sin embargo, algunas reservas liminares respecto a su propia interpretación.

Si parece cierto que el uso de andamios fue efectivo para la realización de algunas obras, la extrapolación propuesta debe ponderarse un poco. La observación de ciertas pinturas contradice las interpretaciones propuestas.

Las observaciones llevadas a cabo más recientemente (entre 1989 y 1999) pusieron de manifiesto que la realización sobre pared de una obra o de una composición de motivos seguía estando en parte determinada por la morfología del soporte y que éste obligaba a un cambio de técnica. Es una forma de sometimiento a las condiciones naturales y formales encontradas. Sin embargo, la construcción de andamios o la introducción en el lugar de mástiles (“mâts de perroquet”), no deben excluirse en casos muy precisos, pero que siguen siendo raros.