La ciudad protohistórica de Lattara está delimitada por una muralla y se inscribe en un triángulo (231). Su trama urbana remonta a mediados del siglo V antes de nuestra era y está ampliamente articulada en torno a un sistema viario.

Este último ha condicionado, por consiguiente, la forma y la organización de las manzanas de habitación : en la base del triángulo, en la parte más ancha, a lo largo de la calle 100, se alternan manzanas de viviendas de anchura simple (por ejemplo, las manzanas 4-norte y 8) y manzanas de viviendas de anchura doble (por ejemplo, manzanas 5, 4-sur y 16) ; estas últimas pueden, en ocasiones, estrecharse a una anchura simple hacia el oeste.

Los esquemas son, por consiguiente, múltiples y la disposición y la forma de las casas en el seno de las manzanas no es permanente : la organización general es antigua, pero la estructuración interna evoluciona a lo largo del tiempo. Sin embargo, la repartición del hábitat enlotes de talla modesta y relativamente semejante constituye un dato tradicional y duradero en el ámbito a la vez arquitectónico y social. Ha sido documentada, en efecto, en diversos hábitats protohistóricos de la Galia meridional, como en Nages o en Martigues.