La evocación del arte parietal implica muy a menudo la citación de esta figura: el tercer Caballo chino. Da cuenta del dominio total de esta forma de expresión gráfica que es la pintura. Se caracteriza especialmente por una restitución más naturalista de las formas. La particularidad de la obra viene dada, entre otras cosas, por una mayor observación del pelaje, cuya ejecución muestra un desarrollo importante, tanto en la forma como en los colores. A tener en cuenta: las superposiciones de las capas de colores, creadas a partir de colores opuestos, el negro y el amarillo, mezcla que confiere a las zonas elegidas un modelado que reproduce de forma muy justa las variaciones cromáticas del pelaje.
El fondo esquemático se limita a dos figuras lineares de color negro.

© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat