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Descubra la cueva

La investigación

Dominique GENTY

Director de Investigaciones en el CNRS. Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medio Ambiente UMR 8212 CNRS-CEA-UVSQ 

Estudio de los espeleotemas (estalagmitas, suelos estalagmíticos) para reconstruir los paleo-entornos y fechar elementos específicos (desplome de la entrada,  hundimientos, suelos, etc.). 

Los espeleotemas pueden explicar el clima del pasado. Los isótopos estables de la calcita, los de los fluidos atrapados en ella, la evolución de C muerto, así como las velocidades de crecimiento: todo ello son indicios que podemos utilizar para reconstruir los paleo-acontecimientos. Algunos espeleotemas tienen láminas de crecimiento temporales (visibles, UV o geoquímicas) que registran una resolución anual de las transiciones climáticas. Los isótopos de la calcita (d13C y d18O) han registrado acontecimientos climáticos globales como las transiciones g/ig y acontecimientos milenarios (Dansgaard-Oeschger, Youger-Dryas, Bølling-Allerød). Estos marcadores, junto con las fechas uranio/torio (U/Th) realizadas en la calcita (hasta 500 ka), nos presentan un registro de la evolución del clima en el interior de los continentes con una cronología absoluta sin parangón, al menos para los períodos anteriores a 40 ka, y que por lo tanto son complementarios de los otros registros (hielos, sedimentos oceánicos, lacustres, árboles, corales, etc.). Actualmente desarrollamos el aspecto cuantitativo de la señal climática reconstituyendo la temperatura de formación a partir de medidas de D47 y de isótopos en las inclusiones fluidas en los depósitos modernos naturales y artificiales (experimentos con precipitaciones de calcita en condiciones conocidas). 

Las dataciones efectuadas con las estalagmitas y suelos estalagmíticos de la cueva Chauvet permitieron establecer los primeros pasos cronológicos para conocer su historia geomorfológica: edad mínima del desplome de la entrada, del hundimiento de la sala Hillaire y de los suelos arqueológicos. El análisis de los isótopos estables efectuado paralelamente en las estalagmitas, ha permitido reconstruir la evolución de los climas en el pasado en diferentes épocas anteriores, contemporáneas o posteriores a la presencia humana. El mejor resultado es sin duda la reconstitución de la variabilidad paleoclimática del deshielo de la última glaciación con una resolución y una pertinencia comparables a los registros de glaciares y lacustres. Se ha puesto en marcha un seguimiento hidrológico e isotópico del agua de infiltración para comprender mejor las señales geoquímicas de los espeleotemas. Es complementario del seguimiento climático actual realizado por F. Bourges.